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Dicen los consejeros de los emprendedores que lo importante es tener un mínimo producto viable y lanzarlo al mercado. Aquí estoy.

«Fail fast» (fracasa rápido) es el principio que rige la vida de los que probamos todo: nuevos proyectos, nuevas contrataciones en nuestros equipo, zapatos nuevos o incluso primeras o segundas citas. Saber pronto que algo está fracasando es tan valioso que nos facilita gestionar correctamente el bien más escaso y poderoso que tenemos: el tiempo.

Y por eso mismo estoy aquí hoy, acabando el 2022 y comenzando algo que empezó hace mucho en mi cabeza: este blog. Llevando la contraria a todos los expertos creadores de contenidos sobre centrarse en un tema, en un nicho y escribir sobre él, para quién sabe si poder vivir de escribir.
Rompo los cánones de nuevo y, con unos cuántos años más de experiencia, vuelvo con unos contenidos que quiero compartir sobre «de todo un poco». Con mi estilo, con mis ganas de todo, con mis aventuras, mis historias surrealistas, mis aprendizajes, mis puntos suspensivos de los que siempre he abusado…

Porque considero que nunca hay un punto final, hasta que no nos vayamos al hoyo, y a mí, si Dios quiere, espero que me quede mucho.

Lo que encontraréis aquí nos va a sorprender a todos. Tengo ganas de contar muchas cosas que llevo guardando de todos estos años en los que casi he dejado de escribir. Y digo casi, porque, centrada en la parte profesional, he escrito varios post como este sobre la tecnología en los eventos ‘One Health’ y alguna chapuzilla más que me ha salido por ahí.

Quiero escribir de la vida y eso incluye el trabajo, mis viajes, mi pasión que es la moda, mis amores y mi forma de vivir.

Considero que no me caracterizo por vivir mal, y aunque me prometí no involucrarme en otro proyecto que incluyera tener una pantalla delante de mis ojos, creo que es necesario compartir la «joie de vivre» que tanto me cuesta alcanzar.

Os espero una vez a la semana. Os invito a seguirme, responderme, cuestionarme, aborrecerme… cualquiera que sea el sentimiento que tengáis hacia mí, abrazadlo desde el lugar del que voy a escribir: desde el corazón.

Y si fracaso… ¿y si no?

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