Tengo la fortuna de ser una de las trabajadoras en remoto que dejó la pandemia. He de decir que anteriormente mi casa y mi ordenador ya habían sido mi trabajo, allá en 2014, así que no me pilló desprevenida.
Sin embargo creo que todos los que estamos en modo teletrabajo tenemos momentos de cuestionarnos por qué no volvemos a la oficina, sobre todo cuando llegan las facturas de luz y calefacción (Zaragoza, a 5 de enero, hay 0ºC en el termómetro que veo nada más salir de mi casa).
Por eso quiero recopilar aquí, tanto como recordatorio para mí misma, como para quienes dudéis como yo, las ventajas de esta modalidad que (spoiler) además de ser presente, será la más común en el futuro.
1- Aprovecha sus ventajas. Y no hay mayor ventaja que poder vivir donde quieras. Descubre países, pasa temporadas en el pueblo de tus padres, cerca del mar, de la montaña o de un país exótico. La gran ventaja es la movilidad y eso no tiene precio. Si tienes una hipoteca y piensas que te atas a un lugar, prueba el intercambio de casa. Para mí Home Exchange fue un descubrimiento y he recorrido casas espectaculares gracias a esta web. No hace falta que sea recíproco: podéis intercambiar puntos y utilizarlos cuando queráis. Si os registráis a través de este link tenéis 250 guest points for you, y otros tantos for me 🙂
2- Aprovecha el tiempo extra que tienes. Los trabajadores suelen perder una media de 90 minutos en trasladarnos al trabajo (ida y vuelta) al día. Si trabajas de desde casa tienes 90 gloriosos minutos más que el resto para utilizarlos de la forma más adecuada. ¿Mi recomendación? Úsalos para hacer una hora de ejercicio y ducha de 20 minutos. Te sobran 10 si no tienes que secarte el pelo 😉
3- Organiza tu agenda como quieras. Esto es relativamente fácil. Como en todos los trabajos, dependemos de los clientes, pero muchas veces hay que «educarles» para tener las reuniones en las horas más productivas. Distribuye en tu agenda los huecos que utilizas para tu trabajo, bloqueándolos en tu calendario, y después haz hueco a esos Zooms cuando mejor te vengan.
4- Haz que te guste tu oficina. El lugar donde trabajas tiene que estar limpio, oler bien, tener orden, ser cómodo y gustarte. Confieso que estoy escribiendo este post sentada en el sofá, pero no es lo normal. Tengo una bola suiza como silla de escritorio que hace que todos los días esté sentada 10 horas de media sin dolor de espalda ni cervicales cargadas. Obliga a estar en una posición adecuada y para mí ha sido el gran descubrimiento de la pandemia. Igual a ti no te va bien, pero encuentra tu confort. Encuentra la silla y la mesa adecuadas, enciende velas aromatizadas que te transmitan calma, rodéate de alguna planta y de un equipo adecuado. Tu vida de teletrabajador mejorará mucho.
5- Humanízate. Sí, lo que yo llamo el síndrome del jorobado de Nôtre Dame aparece y desaparece en tu vida cuando estás trabajando en remoto. ¿A qué me refiero? Ay, darling… si teletrabajas como yo sabes a qué me refiero… Esa pereza máxima a salir de tu casa, a socializar, a tener contacto con el exterior… ¿Para qué? Llevas 8 horas hablando cada 30 minutos con 3 personas de media en cada reunión. ¿Qué necesidad hay de contactar con más humanos? Aunque cueste esfuerzo, busca el contacto personal físicamente ya sea en forma de deporte de equipo, de cervezas con los compañeros o de visita familiar a tus sobrinos. Lo que sea pero que requiera un abrazo, un beso, un contacto físico adicional.
Sin duda el teletrabajo presenta muchas más ventajas que inconvenientes, pero hay que saber sacarle partido. Es importante saber organizarse y combinar trabajo y vida sin que se conviertan en una mezcla peligrosa sin límites. No voy a negar que mantener esos límites a mí me cuesta mucho, pero es cuestión de práctica. Seguiremos mejorando…


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