En la semana del amor por excelencia nos encontramos con los dos extremos: los que adoran San Valentín y se dejan llevar por el marketing que inunda redes y medios y los que lo ignoran/odian.
No os voy a dar una lista de ideas de regalos para tu pareja. Hace unos años me encantaban esas listas, pero eso pasó. Una simple búsqueda en Google os mostrará unas 50 de ellas.
Tampoco voy a revindicar el derecho de los solteros a comprarnos flores, estar despechadas y manifestarlo con canciones o querer vivir con nuestros perrhijos sin que exista otro amor en nuestra vida más importante que el amor propio. ¿Alguien duda todavía de que podemos hacer todo eso?
Yo lo que quiero es lanzar una verdad que leí ayer en Instagram y que me hizo reflexionar mucho:
Sigo esta cuenta desde hace un tiempo y me encanta su forma de recurrir a la psicología con una sinceridad abrumadora de la que carecen las miles de cuentas de empoderamiento, happiness forever, sé-tú-misma, healthy lifestyle y otr@s gurús de la felicidad que son réplicas unas de las otras.
Merece la pena en esta semana del amor recordar que sí, que es muy importante el amor propio, pero que no va a solucionar todos tus problemas.
Amar es algo mucho más complejo que cultivarlo solo hacia el interior. Amar es algo mucho más bonito cuando lo extiendes a los demás. Cuando lo manifiestas a tu familia, a tus amigos, a tu entorno y claro que sí, a tus animales.
Aprender a amarte es fundamental, pero amarte solo a ti mismo te convertirá en una persona incompleta. Y puede que te hayas llevado muchas desilusiones en la vida (¿alguien no lo ha hecho a estas alturas?) pero no dejes de querer. No dejéis de amar. No perdáis esas oportunidades por miedo a perder ese amor propio.
Tengo a mi alrededor matrimonios felices, matrimonios menos felices y muchos solter@s/divorciad@s. Cuando tienen una crisis yo siempre les digo que divorciarse, estar solos, es lo más fácil del mundo. Le coges el gusto enseguida. La libertad engancha. Te encuentras de nuevo con la versión de ti mismo que perdiste cuando comenzaste a convivir, y pasado el periodo de duelo (montaña rusa lo llamo yo) la vida se ordena y parece más bonita (ojo que a veces lo es). Pero ¿de quién es la responsabilidad de perderse por el camino de una relación? ¿Tienen la culpa los hijos, la monotonía o tu pareja de que estés perdid@ en tu evolución? Quizás el trabajo, el esfuerzo que hacían nuestros padres y que hacen los matrimonios duraderos es ese: aprender a evolucionar sin separar los caminos y eso requiere un trabajo de ambas partes.
¿Que el amor no debería de ser difícil? Spoiler: no debería doler, pero no hay nada fácil que merezca la pena.
A partir de ahí, claro que mi consejo es que tengáis amor propio, pero que eso no camufle el resto de vuestro problemas. La línea que separa el amor propio del egoísmo se difumina muchas veces. Marcadla bien y no tengáis miedo de querer a los demás. A veces duele, sí, pero otras… Otras es lo mejor que te pasa en la vida.
Feliz San Valentín 😉



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