Burnout de manual


¿Cuánto tiempo puede pasar una persona en alerta constante? ¿Cuánto tarda un cuerpo humano femenino en normalizar las hormonas del miedo, de la incertidumbre y del estrés?

Llevo meses, concretamente ocho, luchando contra todo tipo de adversidades a nivel laboral que me han llevado a unos límites que no conocía. Suelo manejar las situaciones complicadas en el trabajo con maestría, sin tener que recurrir a las drogas del siglo XXI: los ansiolíticos. Sin embargo, me está costando mantener mi atención en cosas tan cotidianas como cocer unos huevos, atender a un relato de mi compañero de vida o contestar a un whatsapp con algo que no sean monosílabos.

Me siento como una fantasmilla vagando por la ciudad, apenas sintiendo el sol o el frío. A veces tengo ganas de llorar, aparecen de la nada. Voy leyendo y escuchando podcast motivadores y de psicología que ayudan algo, pero con el «burnout» presente se difuminan volando entre los pensamientos intrusivos.

Necesito parar, dormir, descansar. Pasar unos cuantos días sin pensar en mi futuro, en el de mi equipo ni en ningún cliente más.
No es difícil de identificar el problema y la solución, pero sí aplicarla. No pasa nada, ya estoy en ello. Cuenta atrás para parar: Navidad, turrones, gimnasio y spa como objetivos.

Hoy ya es Thanksgiving e incluso dentro de esta época de desgaste mental, debo dar gracias por unas cuantas cosas de las que quiero dejar constancia:

  1. Gracias a mi gran equipo. El mejor. Conseguido con mucho esfuerzo, tenerlo a mi lado me ha llevado a preocuparme mucho por su futuro y que me angustiara más, pero a la vez a estar orgullosa de cómo han afrontado la situación. Me llevo amigas que espero volver a recuperar en un futuro como compañeras.
  2. Agradezco haber comprendido que el 90% de mis gastos eran prescindibles. Sí, correcto: 90%. Puede parece una locura, pero la decadencia económica ha puesto de manifiesto la posibilidad de una vida austera sin grandes repercusiones.
  3. Mi compañero de vida. Imprescindible agradecer al destino haberme puesto de nuevo en el camino al ser más paciente, comprensivo y humano que haya tenido al lado nunca. Comenzar una vida conmigo estos meses ha sido retador, pero él, con su espíritu competitivo, lo ha hecho de matrícula de honor.
  4. Y último agradecimiento a mi madre (viva las mammas!), por criar a una mujer con una conciencia que me ha hecho tomar las decisiones que creo correctas, y siempre sabiendo lo perjudicial que es siempre decir una mentira, por piadosa que sea.

Vendrán tiempos mejores, también peores y olvidaremos la época que estamos viviendo. Mientras tanto, como siempre, seguimos… incluso con un burnout encima de agárrate y no te menees.

Feliz día de Acción de Gracias.

Deja un comentario